martes, 29 de julio de 2014

"LOS INCREÍBLES" (2012) de David Valero. Análisis del blog "Acorazado Cinéfilo"

“Los Increíbles” (2012) es el primer largometraje del director alicantino David Valero. Es una película documental nos conmocionó por su profunda humanidad y por su belleza. Relata tres historias paralelas de tres personas en la “frontera/límite” de la vida: “Ala Rota” Juan, minusválido, con un brazo paralizado tras un accidente, que lucha por encontrar el amor a través de citas del chat; “Dama de hierro” María, una anciana de 94 años llena de vitalidad, que se resiste a morir, entregada a sus quehaceres y rituales católicos, dotada de una espontaneidad y una gracia naturales; y “Mujer radiactiva” Joana, una chica de 30 años enferma de cáncer, que recorre unidades de radiación, quimioterapia y consultas oncológicas, y a la que vemos rodeada de sus dos niñas y su marido.
La grandeza de esta película reside en que no nos cuenta una historia de personajes, sino de personas. Aquí no hallamos interpretaciones, sino vidas reales. Y estas vidas alcanzan a transmitir la lucha del ser humano por superar sus límites, entre los que se alza inasible la muerte.

Cuentan que el rico príncipe indio Gautama salió de su hacienda donde había vivido enclaustrado en su juventud y se dio de bruces con la realidad humana, con su misterio y su horror, el “límite” de lo humano: un hombre viejo, un enfermo, un muerto y un asceta. En ese momento recibió la revelación, abandonando a su familia, y haciéndose monje. Así nació Buda.

En este film asistimos a una revelación semejante: el espectador es enfrentado, desde la realidad, a una enferma (que acaba muriendo), una anciana, un tullido. Los tres en el “límite” de la vida. El gran filósofo español Eugenio Trías (1942-2013) desarrolló su filosofía del “límite”: el ser se manifiesta en esa frontera entre lo que aparece y lo que se resiste a manifestarse como fenómeno, entre la razón y sus sombras: y es la muerte esa sombra que nos arrebata, pero al mismo tiempo nos configura. De eso trata este film.

El título de la cinta remite a una película de animación de Pixar, “The Incredibles” (2004) de Brad Bird, en la que tres superhéroes luchan contra el crimen. La referencia es clara: Joana, Juan y María son los superhéroes cotidianos que luchan contra el mal, el límite, la sombra: la muerte y sus diversas manifestaciones: la soledad(elegida en María; impuesta en Juan; condenada en Joana), la tristeza, el tiempo.
Por eso, en el epílogo del largometraje, las personas reales que hemos visto durante 90 minutos se transforman en personajes de animación, y sólo en ese momento pueden vencer a sus enemigos, capitaneados por la Muerte, que como Hidra se reduplica incesantemente. Éste es el ἀγών (agón: contienda, desafío, lucha) entre la vida y la muerte.


“Los Increíbles” es, desde luego, un canto a la vida, realizado sin solemnidad, sentimentalismo ni efectismo.
Una de las virtudes milagrosas de esta película es la fusión entre su forma y su historia. Destacamos la presencia de los objetos en primerísimos planos, de las hormigas, del paisaje desolado, de las estancias hospitalarias. Los movimientos de cámara que oscilan entre lo íntimo y lo ausente. Y, ante todo, un montaje prodigioso en el que se mantiene un ritmo pausado pero firme.

Desde los primeros planos sabemos que estamos ante un film mayor: una cámara instalada en un trineo nos muestra a Juan arrastrándolo por la arena de un paraje solitario. Los shaky shots reaparecerán en alguna otra secuencia memorable, como la de la perra que corre en torno a su amo. La cámara encuentra en Juan “Ala Rota” alguno de sus momentos más bellos: las escenas en el interior del agua de la piscina y del mar, que recuerdan por su belleza la obra maestra de Jean Vigo, “Taris” (1931); las dunas; elárbol en el que ha tendido su camisa mientras descansa; los masajes mutuos con su hija y su amigo; el trineo azul, que acabará dominando (¿Homenaje a Rosebud, en “Citizen Kane”?). En un espacio narrativo y emocional, las confesiones (mínimas) a su cámara de vídeo y sus citas con mujeres, nos dan la dimensión de este ser humano.

María llena la pantalla con su salero. La vemos desenvolverse en casa, en el cementerio, en la fiesta de cumpleaños. Siendo el “personaje” que debería estar más cerca del “límite” de la muerte, sin embargo, es el que más vida rebosa, el que representa la alegría. Es la más integrada: la vemos rodeada de una gran familia, aunque vive sola. El humorístico diálogo con su yerno, que le recuerda que hay personas de 20 y 30 años que mueren, mientras ella ya ha vivido 20 años más que la mayoría, adquiere una dimensión trágica al contrastarlo con Joana.

Joana, de 30 años, lucha contra un cáncer. Vemos sus sesiones de quimioterapia, una operación, exploraciones radiológicas, y también cómo su marido se hace cargo de sus dos hijas pequeñas. Su enfermedad tiene altibajos. En los cuatro años en que se rodó la película, Joana experimentó un empeoramiento constante. En ese límite de lo humano y en su paradoja hallamos el agón de la escena de la preparación para la operación de Joana en contraste con el baño de sus hijas en la piscina de la terraza. De los tres seres humanos que aparecen en el film, Joana y su marido, son los más contenidos. La ausencia de dolor ante la cámara, oculta un sufrimiento íntimo que no vemos. Pero es también Joana el único de los tres héroes que mantiene una lucha real por su existencia. El último plano de la película, con Joana de espaldas es sobrecogedor. Nos plantea los límites morales de la representación artística. El recurso de intercalar vídeos familiares de Joana y de Juan, que nos muestran sus días felices, es utilizado con moderación por el director, huyendo así de la sensiblería propia del cine comercial americano.

Queremos acabar estas breves impresiones con la mención a una poética escena, en montaje paralelo con su estancia hospitalaria, en la que María, en un descampado hace volar un globo rojo que acaba soltando. Esa imagen nos evoca “Le ballon rouge” (1956), de Albert Lamorisse, y tiene su paralelismo en la cometa que la hija de Joanavuela en otro descampado. El cielo que alberga la esperanza que la tierra nos niega.La infancia recobrada en María y contemplada bajo su sombrilla de muerte por Joana.

En resumen, podemos calificar el largometraje de David Valero como obra maestra del cine y de la antropología. Una película que nos conmueve y nos enfrenta con nuestros límites. Aquí tienes el trailer:

Francisco Huertas Hernández e Inmaculada Arriero Doblado

15 de junio de 2014
Versión: Original en castellano
Director: David Valero
Intérpretes: Juan Eulalio López, María Moreno, Joana Martín.
Guión: David Valero
Música: Vicent Barriere
Fotografía: David Valero
Género: Documental
Año: 2012
Duración: 90 min.
País: España

domingo, 20 de julio de 2014

"Raíces y Clamor". El Sahara en nuestros corazones.

Conocí a unos saharauis del nuestro ex-Sahara, allá por los años 80, en un encuentro de jóvenes del Mediterráneo en Argelia. Recuerdo perfectamente aquellos días con chavales también de 20 años, de tez oscura y facciones magrebíes pero con un castellano perfecto. Y, lo que más me llamó la atención, fue repasar nuestra infancia común: habíamos estudiado con los mismos libros, cambiando las enciclopedias de Álvarez por las fichas de Santillana. Habíamos sufrido juntos el paso de “La Casa del Reloj” a “Un globo, dos globos, tres globos” en la programación infantil de la tele. E, incluso, habíamos soportado ambos a Julio Iglesias cantando Güendoláin en Eurovisión…

Y luego llegó la traición. Nuestro abandono. Legionarios cubiertos de tatuajes y golpes de estado huyendo a la primera amenaza del reyezuelo corrupto del norte. Un príncipe hablaba de responsabilidades, cien días antes de abandonarlas como rey. Traición, abandono y falta de responsabilidad. Y cuando, años más tarde, te encuentras con los frutos de esa traición conversando sobre canciones de escuela y programaciones de tele-club, asumes la responsabilidad que tu estado no fue capaz de mantener.

Es esa la razón por la que, en España, se mantenga la amplia red de apoyo al Sahara y sus gentes. Millares de ciudadanos y ciudadanas que asumen nuestra responsabilidad como país para con el Sahara Occidental, esa responsabilidad en la que ya hace 40 años claudicó nuestro estado. Manifestaciones, presiones, actos, acogidas de niños y niñas… Y cientos de jóvenes saharauis que se quedan, en las condiciones más complicadas, en un país que no les reconoce su singularidad diplomática. Aprenden en castellano, su segundo idioma, en la casa de la madrastra que los abandonó, con el objetivo, seguramente, de volver a su tierra algún día pudiendo reconstruir su propio país con los estudios alcanzados. O volver a sus campamentos de refugiados, en plena hamada argelina, a ayudar a sus familiares a soportar los cuarenta años de exilio.

Cómo viven durante sus estudios; cómo los acoge España; qué sienten ellos en este su re-exilio, su re-refugio; cómo ven su regreso al Sahara. Ebbaba Hameida Hafed, una joven periodista saharaui afincada en España, graba un recorrido por sus vivencias de juventud en este occidente en crisis: “Marcharon con la responsabilidad del porvenir de su tierra, dejando las jaimas de los senderos por los altos edificios de los transitados bulevares. Pero con una convicción grabada en cada paso que avanzaban: el regreso para hacer de su formación el futuro de su pueblo. Es el clamor de unas almas enraizadas a su tradición, a su cultura, a las historias de sus arenas. El desierto no era el mismo, nunca lo fue. Este documental muestra cómo ellos se fueron para cambiarlo”.

La película ha sido producida por la O.N.G. Dajla.org, (que nos la cede para su exhibición) con el apoyo de la Universidad Complutense de Madrid. Se presentó en el pasado Festival de Cine del Sahara (Fisahara) y en la 26ª sesión plenaria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebrada en Ginebra (Suiza) el pasado 19 de junio. A su presentación en Ascaso el 27 de agosto asistirá su productor Nicolás Calvo.

Miguel Cordero
Aquí tienes el trailer:


Versión: Original en castellano
Directora: Ebbaba Hameida Hafed
Montaje: Saâd Jebbour Najda
Guión: Ebbaba Hameida Hafed
Música: Miriam Hassam; Mourguia Abdulah Ahmed y Gabriel Flores
Fotografía: Saâd Jebbour Najda
Productor: Nicolás F. Calvo (Dajla.org)
Año: 2013
Duración: 20 min.
País: España


martes, 15 de julio de 2014

La animación francesa repite en Ascaso con "Le Jour des Corneilles"


Ya lo dijimos el año pasado y no nos cansaremos de repetirlo, la animación francesa es la que más nos gusta.  Porque la mayoría de sus realizadores no han caído en la garras del 3D, porque la utilización de la luz en sus dibujos, siempre  realizados con gran maestría, nos recuerda a los grandes artistas impresionistas y, además, porque en ellos se reconoce claramente a sus autores, tienen la personalidad que le falta a muchas producciones de otros países. Por eso este año volveremos a proyectar en nuestra sesión familiar de los sábados por la mañana un nuevo largo francés: Le Jour des Corneilles (El día de los cuervos) de Jean-Christophe Dessaint. Aunque bien podríamos decir de esta cinta que es de producción internacional más que francesa, pues en su creación participaron equipos de Francia, Bélgica, Luxemburgo, España, Canadá o Corea del Sur.

La película cuenta la historia de Courge, un niño que  ha crecido en el bosque criado por su padre, un gigantón que le prohíbe salir de allí y que está demasiado enfadado para cubrir las necesidades afectuosas de su hijo. Courge ignora qué hay fuera del bosque y cree que si algún día cruza sus límites desaparecerá de un plumazo. Sus únicos amigos son los espíritus del bosque a los que nadie más que él puede ver.  

A lo largo de toda la historia iremos recorriendo las estaciones del año que irán cambiando no sólo los colores del bosque y la luz que los refleja, también los estados de ánimo de Courge, desde la inocencia primaveral,  a la felicidad estival, la tristeza otoñal o la madurez invernal de un niño empeñado en encontrar el amor que un día su padre perdió. Todo ambientado en una época que bien podría ser la antesala de la Primera Guerra Mundial  en una de las bellísimas zonas rurales francesas, con sus pueblecitos de casitas medievales, sus campos de cultivo y sus bosques impenetrables. 

La producción se hizo completamente a mano, el trabajo con los personajes, con los fondos de color y el tratamiento de los juegos de luces y sombras son espectaculares. Se nota que su elaboración es completamente artesanal, hecho que por sí solo no significa ninguna novedad pero que en esta época gobernada por ordenadores de todo tipo le da un valor añadido.

Mencionar también que entre los actores que dan voz a los personajes se encuentran figuras del cine galo como Jean Reno, Isabelle Carré o Claude Chabrol en el que significó uno de sus últimos trabajos en el cine.

Por supuesto, tenemos que aprovechar aquí para agradecer de nuevo al Institut Français de Zaragoza su colaboración. Es un placer contar con esta institución del estado francés dedicada a promocionar su cultura. 

Aquí tienes el trailer:

Título original: Le jour des corneilles
Versión: Original en francés, subtitulada al castellano
Director: Jean Christophe Dessaint
Guión: Amandine Taffin
Música: Simon Leclerc
Año: 2012
Duración: 95 min.
País: Francia
Premios: 2012: Festival de Gijón: Mención honorífica (sección Animaficx)

lunes, 7 de julio de 2014

El ‘Nuevo cine español’ inaugurará la III Edición de La Muestra Más Pequeña Del Mundo

La primera película que pasará este año por Ascaso y a la que hemos querido dar el honor de abrir la Muestra será Costa da Morte, de Lois Patiño; un joven director gallego, con apenas dos largometrajes, que representa a esa nueva generación de cineastas agrupados bajo la etiqueta de ‘Nuevo cine español’. Un colectivo de renovación y recambio que llama la atención de los festivales internacionales y que demuestran que si algo le sobra al cine español es creatividad, aunque algunos todavía no se hayan enterado.

Patiño analiza esa pequeña zona gallega que en otros tiempos se conocía como el fin de la tierra y que, desgraciadamente, hoy la asociamos más al petrolero que ensució sus aguas de chapapote hace ya una década. A través de una sucesión de planos fijos y abiertos, algunos de ellos larguísimos, y desde una perspectiva lejana iremos conociendo cuál es su geografía y cómo son sus gentes. Siempre colocando al ser humano frente a la inmensidad del paisaje, tal y como hicieran los pintores románticos en la primera parte del siglo XIX, como breves siluetas que apenas llegan a ser un minúsculo accidente en el predominio del reino de la Naturaleza. Aunque hay algo de lo que estos cuadros carecían y que otorga a ‘Costa da Morte’ una dimensión superior: el sonido. Un tratamiento del sonido descomunal que nos permite ver lo grande, lo inmenso y, al mismo tiempo, escuchar lo pequeño, lo más alejado de la cámara. Aquí podemos escuchar el viento, las olas rompiendo en la costa, las llamas que asolan los montes gallegos año tras año, las campanas y, sobre todo, podemos escuchar las conversaciones de sus pobladores. 
Plano tras plano, casi sin darnos cuenta, conoceremos cuáles son sus preocupaciones, sus intereses, sus leyendas y tradiciones, cómo se ganan la vida, la peligrosidad y dureza de sus trabajos, su historia… relatos que forman la identidad de un pueblo tan ligado tradicionalmente a los mitos y a la agreste naturaleza en la que viven. 

Un fantástico trabajo que ganó el premio de los cineastas emergentes en el festival de Locarno y que demuestra que las cosas se pueden contar de muchas formas y no precisamente la tradicional tiene que ser la mejor de ellas. 

Qué mejor lugar para disfrutar de una película de paisajes que el paraje incomparable de las noches estrelladas de Ascaso.

Aquí tenéis el trailer:



Título original: Costa da Morte
Versión: Original em gallego y castellano. Subtitulada en castellano.
Año: 2013
Duración: 84 min.
País: España
Director: Lois Patiño
Guión: Lois Patiño
Música: Ann Deveria
Fotografía: Lois Patiño
Reparto: Documental. Con Manuel Barga, Emilia Demina, Jose Fabregas