lunes, 25 de agosto de 2014

Reivindicamos el cine pequeño y, cómo no, también el cine de duración corta

Quizás lo mejor que tenga el cine sea su eclecticismo. Mil y una historias, mil y una nacionalidades y variedad de duraciones. No existe una forma ni siquiera similar en que dos cineastas cuenten una historia, al menos en el cine que tiene una autoría singular; ese cine de autor que mueve a esta Muestra y a otros muchos festivales. Y lo que no pensamos nunca es que esos cortos siguen siendo cine. Por ello, deberíamos potenciarlos y exhibirlos en salas comerciales de la manera similar a los largometrajes (de la misma no, porque iríamos mal), habría que mimarlos, quererlos y creer en ellos, sólo así los que no quieran quedarse en el terreno corto podrán dar el temido “salto” al largo.
He recorrido varios festivales de cortometrajes a lo largo de España. Creo que, por ello, Miguel y Néstor me han brindado -de nuevo- la oportunidad de seleccionar cortos para esta tercera muestra de Ascaso. Si el año pasado las historias pecaban de demasiado tristes, este año hay mucha más variedad. De hecho, no todos los cortometrajes son de España, hay películas de Suiza y de Noruega. No todo es ficción, de hecho, predominan las historias documentales en sus diferentes variantes. E incluso una película animada. Para todos los gustos y sensibilidades. Grandes títulos todos y con grandes premios. 

Walls, de Miguel López Berraza. 10' España. 2014. Se alzó con el Premio del público ante tres decenas de buenas historias cortas en un festival bien dirigido y mejor programado: Documenta Madrid. Hace escasos meses, en mayo, tuvo lugar la última edición de este certamen que nos permitió conocer a un sinfín de buenos cineastas. Su compromiso y sus sensibles retratos hacen las delicias de crítica, público y de cualquier programador que se precie. Walls enamora desde el primer instante. Y lo hace a través de los muros de cualquier lugar habitable, porque lo que emociona no sólo son los propios muros sino las vidas que aguardan.

Dicen, de Alauda Ruíz de Azúa. 18'. España. 2011. El niño es niño para descubrir, para aprender, para caminar, para equivocarse, para jugar. El niño no es niño para sufrir. Pero, a veces, esos pequeños diablillos pueden hacerte la vida imposible. ¿y todo por ser diferente? Quizás sólo por ser sensible. Esa sensibilidad no es ni bien apreciada y defendida por los adultos, ¿cómo lo va a ser por los niños? Alauda Ruiz de Azúa cuenta esta historia grabada en inglés en una escuela más, lo hace con un pulso narrativo maravilloso y con unos encuadres que recuerdan al cine de Gus Van Sant. Pronto Alauda se pasará al largometraje y ahí sí, sólo por la duración de su metraje, comenzaremos a escuchar su nombre. Por el momento disfrutaremos de un gran corto.

I want to be a pilot, de Diego Quemada Diez. 12'. España. 2006. Cuando vimos que una de las mejores películas estrenadas en cines el año pasado, la menospreciada por la mayor parte de los premios, incluidos los Goya: La jaula de oro; estaba firmada por el español: Diego Quemada Diez, nos acordamos de este fantástico corto que si que recorrió todo el mundo. Es quizás el cortometraje más duro de este año, pero es necesario, para recordarnos que no podemos truncar la vida de un niño, por nuestras decisiones deshumanizadas. Que no deberían existir ciudadanos de primera, ni de segunda, ni de ninguna división y que los niños deben jugar a ser niños. Debería ser nuestra prioridad.

El día que yo muera, de David Valero. 3'. España. 2010. Una de las estrellas de esta muestra de Ascaso es David Valero quien vendrá el próximo viernes a presentar su largometraje Los increibles. Este cortometraje presentado a algún certamen como el NotodoFilmFest forma parte de este largometraje. En sólo tres minutos la relación entre una anciana madre y su hija en torno a la tumba del padre, en el cementerio. Todo ternura y humor,humor negro,ante eso para lo que casi nadie estamos preparados y que es ley de vida: La muerte.

Skallaman de María Bock. 12' Noruega. 2011. El país invitado en el Lesgaicinemad, festival de cine gay de Madrid fue Noruega. En la Universidad Complutense de Madrid, conocí a su director después de una sesión de fantásticos cortos entre los que se encontraba Skallaman. Lo mejor es dejarse llevar por esta comedia musical grisácea y gélida sobre la homosexualidad con la mejor de las sonrisas y sin complejos. Lo mejor es saber cuanto menos mejor para disfrutar de este cortometraje.

Buenos días, resistencia; de Adrián Orr. 20' España. 2013. Dentro del fantástico catálogo de Madrid en corto del 2013, se encontraba el que posiblemente sea para quien firma estas líneas el mejor cortometraje español de 2013. Adrián Orr nos cuenta el día a día de la educación, del despertar, de los primeros pasos matutinos de cualquier niño, cualquier padre que adora, acompaña y educa a sus hijos. Desde la belleza del tono documental, rozando la rutina.

Avalancha, de Nerea Castro Andreu. 9' España. 2013. De corte experimental y con la presencia del actor Álvaro Cervantes es esta avalancha de emociones y de juegos de lenguaje. Un estudio sobre las relaciones humanas y sobre la fuerza de las palabras, lo que decimos, lo que callamos y lo que realmente llega.

El ruido del mundo. Coke Riobó. 13'. España. 2013. El corto de animación de este año, habla sobre la sociedad, sobre historia, sobre memoria, sobre barbaries y todo desde la música. Lo que hacemos con el mundo, como una sinfonía de instantes, de imágenes, de sueños y de ruidos. Una delicia que consiguió el Premio al mejor corto en otro festival amigo: Cine de Música de Roca.

L'arrivée (La llegada), de Fernand Melgar. 9' Suiza. 2000.  Descubrir a un grandísimo cineasta en un festival de cine como Documenta Madrid, que le dediquen la retrospectiva a un director de cine del que sólo habías leído su nombre en alguna sección oficial internacional,es algo inolvidable. Fernando Melgar se ha criado a caballo entre Suiza y España y tiene la doble nacionalidad, aunque su cine lo realiza desde , porque sus padres fueron españoles y emigraron a Suiza. Las condiciones de este país con la inmigración y con temas como la adopción hacen de este fragmento de un largo llamado Los primeros días, uno de los segmentos más sensibles, veraces y directos del cine contemporáneo. Su cine es cine directo, él coge la cámara y graba lo que se encuentra y desde eso monta historias tan bonitas como esta.

Mi papá es director de cine, de Germán Roda. 3'. España. 2012. Encontrar joyas de tres minutos no es demasiado fácil y para eso surgió hace aproximadamente diez años una de las citas más mediáticas y populares de España en el terreno corto: El NotodoFilmFest, que dependiendo de patrocinador cambia de apellido. En estas últimas ediciones se ha llamado: Jameson NotodoFilmFest. En este corto del que es mejor no hablar por su corta duración, está el paradigma de lo que en este momento es la dirección de cine en España. Un camino intransitable y doloroso. Una huida hacia la nada, desde la mirada jocosa e inocente de una niña con mucha chispa. 
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Jorge Fernández Mayoralas. 
Crítico de Cine


lunes, 18 de agosto de 2014

Los dos trasfondos de Stella Cadente

La España de mediado el s. XIX era un cóctel de reina ninfómana, casta política corrupta, inversiones millonarias (adeudadas) en ferrocarriles y permanente debate sobre el modelo territorial para obviar el debate sobre el hambre y las penurias de una sociedad en crisis y una población depauperada.
La España de los inicios del XXI era un cóctel de un rey que caza elefantes junto a sus amantes, casta política corrupta, inversiones millonarias (adeudadas) en ferrocarriles y un permanente debate sobre el modelo territorial para obviar el debate sobre el hambre y las penurias de una sociedad en crisis y una población depauperada. Ah, además tenemos Telecinco, la gala de los Goya, y unos industriales del cine, nada industriosos que cuando hablan de su industria no es para presumir sino para llorar (aún más).

La solución para la crisis post-isabelina vino de la mano de un rey extranjero -Amadeo de Saboya- que a los tres años decidió que no nos aguantaba. La innovación en la industria nacional del cine vine de la mano (fundamentalmente) de Luis Miñarro que, esperemos, sea un planeta duradero y no una mera estrella fugaz.

Luis Miñarro ha estado, como productor, en muchas de las grandes aventuras del cine independiente y de autor. Buscando nuevas vías narrativas para el cine español, abriendo nuevos caminos, ensayando alternativas por la vía tradicional y necesaria del ensayo y el error. Este año, además, el único español vivo con una Palma de Oro en Cannes (por la coproducción de El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas, de Apichapong Weerassethakul), ha decidido zambullirse en la dirección con una historia de ficción.

Es que no hay dinero” o “Si quiere seguir riendo rey, no debe salir de palacio” pueden ser frases que sus corruptos ministros decían a Amadeo. O la respuesta del Ministerio de Cultura a un director tan especial como Luis.

Pero, además, junto al relato histórico de la llegada de un rey solitario a un país hostil, Stella Cadente es un trampantojo en el que Miñarro aprovecha para colar sus mitos, sus fantasías, su manera de entender el cine. Stella no es una película perfecta -no tendría sentido la perfección en la obra de este artesano del cine- ni mucho menos redonda. Es casi una espiral en la que el autor introduce al espectador para hacerle partícipe de su manera de entender el cine y la vida. Un recorrido casi surrealista al que no puede ser ajena la pluma del coguionista Sergi Belbel, uno de los dramaturgos más reconocidos de la Cataluña actual.

Con apuestas arriesgadas, como el juego con los idiomas, los saltos musicales en el tiempo, las latencias sexuales de cada personaje, la teatralidad barroca. Planos llenos de códigos que señalan la dirección que el autor quiere marcar: un tambor de Calanda atraviesa rodando la pantalla, la navaja de Un Chien Andalou reposa junto a un lavabo, Amadeo de Saboya baila al ritmo de François Hardy …

Y todo ello apoyado en actuaciones tremendamente solventes. De Àlex Brendemühl, en el que se apoya prácticamente toda la película y que demuestra que sus grandes tablas en la contención de su personaje. De Lola Dueñas, el contrapeso más carnal y relajante. O de Alex Batllori o un impresionante Lorenzo Balducci. Todo bajo la barroca pero muy eficaz dirección artística de otro conocido de Ascaso: Sebastián Vogler.

Miñarro rechaza lo convencional. Y como contrapunto a la frase del poder “ya se irá acostumbrando”, en ningún momento deja de sorprendernos. Con su repertorio de guiños a la pintura, la música, la escultura y, por supuesto, al propio cine, este “divertimento” es todo un canto a la lucha por el ideal de la belleza. Stella Cadente es una película de difícil encaje en el cine más convencional. Por eso la hemos querido traer a Ascaso. Algunos espectadores la aplaudirán a rabiar, otros no entenderán sus frivolidades. Pero nadie saldrá de la era con mal sabor de boca. Todo lo contrario, saldremos con el sabor dulce que deja un buen melón.

Año: 2014
País: España
Director:
Luis Miñarro
Reparto: Àlex Brendemühl, Lola Dueñas, Lorenzo Balducci,Bárbara Lennie, Francesc Garrido, Àlex Batllori
Dirección Artística: Sebastián Vogler
Fotografía: Jimmy Gimferrer 
Género: Drama
Duración: 105 ‘
Versión: O.S. subtitulada en castellano.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Y se nos fue (también) Lauren Bacall

Hacía tanto que no sabía de ella que, de hecho, pensaba que ya había muerto. Pero no por eso dejo de sentir un vacío extraño. Lauren Bacall, “la Flaca”, forma parte de la memoria sentimental de todas las personas a quienes les guste el cine. Reúne todos los requisitos: buena actriz, protagonista de películas icónicas, guapa, una mirada que desarma, cine clásico en blanco y negro... Su recuerdo siempre lo uno a las grandes pelis del cine negro de los 40, con esos personajes perdedores, sórdidos, que se deslizan por los bordes peligrosos de la vida.

Cuando era nano me gustaban mucho esas pelis, con detectives borrachos, fumadores, femmes fatales, vidas perdidas, asesinos y asesinas fríos, traiciones, ludópatas, polis corruptos (“Nunca te fíes de un policía: cuando menos te lo esperas, se pone de parte de la ley.”). En fin, pelis que cualquier padre o madre de ahora no dejaría ver nunca a su hijo, pero que yo devoraba.

Y si en esas pelis aparecía el tándem Bogart-Bacall, entonces el goce era superlativo.

Claro, después, de mayor, entiendes muchas cosas, descodificas mensajes y descubres que detrás de muchas de esas pelis, elaborando los guiones, hay autores sublimes, algunos con premio Nobel incluído. Por eso se pueden encontrar perlas como este fuego cruzado entre Vivian (Lauren Bacall) y Phillip Marlowe (Humprey Bogart) en "El sueño eterno" de Raymond Chandler:

Vivian: Diría que no le gusta que le clasifiquen. Le encanta arrancar fuerte. Abrirse camino. Tomar un respiro en la segunda vuelta y regresar a casa.

Marlow: Tampoco a usted le gusta que la clasifiquen.


Vivian: No he conocido aún a nadie que lo lograse. ¿Alguna sugerencia?


Marlowe: Bueno. No puedo hablar a menos que no vea cómo corre usted. Al menos un poco. Tiene un toque de clase, pero no sé hasta dónde puede usted llegar...


Vivian: Depende mucho de quién sea el jinete...


¿Cómo os habéis quedado?

Y, además, viendo actuar a la Bacall descubrí que el cine en 3D se inventó mucho antes de lo que quieren hacernos creer. Porque su mirada siempre traspasaba la pantalla y me acompañaba a casa cuando terminaba la película.
(...)Pero allí fue donde a Lauren Bacall, Humprey Bogart le juro amor eterno y el patio de butacas aplaudió con frenesí(...)



Miquel Real.
Trabajador de la Enseñanza.
Director del I.E.S. Rarcanya (València)